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MEP libera a maestros de informes diarios que nadie lee

  • Docentes ya no harán minutas por clase, solo planeamiento trimestral
  • Fiscalización se concentrará en centros con mayor fracaso escolar
  • Medida procura que educadores tengan más tiempo para enseñar

 

En vez de eso, en el maletín de cada maestro y profesor solo debe estar un plan de trabajo trimestral y un reporte con los resultados obtenidos en ese período.

 

Además, la copia de esos documentos se le dará al director, y no a los supervisores regionales.

 

El Ministerio de Educación Pública (MEP) liberó a los educadores de un montón de informes que estaban obligados a hacer, pero que nadie lee.

 

Leonardo Garnier, ministro de Educación, dijo que los docentes tendrán así más tiempo para dar clases, en vez de gastarlo en labores administrativas.

 

“Si tienes que hacer un informe de todo lo que haces, la mitad del tiempo se va en hacerlos, prefiero que esa mitad del tiempo se dedique a cosas educativas”, afirmó Garnier.

 

Un reportaje de La Nación, publicado hace tres meses, reveló que a los maestros se les obliga a destinar parte del tiempo lectivo a papeleos innecesarios.

 

El ministro de Educación admitió ayer que esa práctica revela una mala administración.

 

“En esa lógica de que seguro todos hacen las cosas mal, a los docentes les piden informes anuales, trimestrales, mensuales, semanales y diarios”, lamentó el jerarca del MEP.

 

Muestra de ello, dijo Garnier, es que los directores deben documentar hasta con fotografías las celebraciones de fechas importantes como, por ejemplo, el Día de Independencia.

 

Entre tanto, los orientadores ya no harán un reporte de la atención al alumno.

 

No es revisando la minuta cotidiana que uno se garantiza la calidad de la educación. Hay 60.000 educadores y solo 200 supervisores; si entregaban un informe diario, es imposible que lo leyeran”, comentó Garnier.

 

Supervisión. El jerarca de Educación manifestó que a partir de ahora harán controles estratégicos, basados en parámetros de fracaso escolar, como, por ejemplo, deserción y reprobación.

 

“Es funcionar con la lógica del semáforo. El colegio que está con luz verde, que trabaje como debe trabajar; al que está con luz amarilla se le dice que haga un plan para mejorar; y en los que estén en luz roja nos metemos a trabajar ahí, que el supervisor esté encima en esos casos”, agregó.

 

El ministro anunció que revisarán otros procesos para determinar si pueden simplificarlos.

 

 

 

Información e imágenes cortesía del sitio web: www.nacion.com

Jairo Villegas S.(Periodista de La Nación)

30 noviembre, 2011